A la hora de comprar una vivienda de segunda mano, no siempre es posible detectar algunos defectos que no se presentan de forma aparente al comprador y que, en cambio, se ponen de manifiesto más adelante.
La ley articula el mecanismo del saneamiento por vicios ocultos para poder reclamar ante esos vicios o defectos que no se aprecian en el momento de celebrar el contrato.
